
Nuestras ciudades son grandes consumidoras de energía y de diversos recursos naturales. El nivel de desarrollo y el estilo de vida que tenga cada comunidad determinarán la cantidad y el tipo de residuos producidos y su disposición final. Esta cantidad de residuos producida por todos nosotros debe ser tratada de una manera adecuada de manera que no contamine el aire, el agua y el medio que nos rodea ocasionando entre otras cosas daño a la salud.
Nuestras ciudades son grandes consumidoras de energía y de diversos recursos naturales. Generan toneladas de residuos que aumentan año tras año. El nivel de desarrollo y el estilo de vida que tenga cada comunidad determinarán la cantidad y el tipo de residuos producidos y su disposición final.
Esta cantidad de residuos producida por todos nosotros debe ser tratada de una manera adecuada de manera que no contamine el aire, el agua y el medio que nos rodea ocasionando entre otras cosas daño a la salud.
Uno de los factores que daña la salud de los habitantes de las ciudades es la gran cantidad de basura que se va acumulando en terrenos no aptos. Los basurales a cielo abierto suelen ser uno de los focos infecciosos de muchas de las enfermedades que contraen a diario las miles de personas que habitan en sus inmediaciones. Las estadísticas indican que el 19% de las enfermedades provienen de causas ligadas al medio ambiente. En la mayoría de los casos, los afectados se contagian a través del contacto con animales domésticos o roedores infectados o a través de la ingestión de alimentos en mal estado. Entre las enfermedades que aún persisten entre nosotros figuran el dengue y el cólera.
Muchos de los materiales que integran la basura, podrían haber sido reutilizados, es decir reciclados. Entre los más comunes podemos señalar los vidrios, el papel, los metales, los residuos orgánicos, que pueden utilizarse como sustancias fértiles del suelo.
Pero para poder realizar esto de forma eficiente es necesaria una clara conciencia en la población de las ventajas para el ambiente, que representa la reutilización de éstos elementos. Para esto es necesario implementar campañas de difusión en todos los ámbitos.
¿Sabía que la mitad de los objetos que tiramos constituyen basura innecesaria?
¿Sabía qué hay debajo de la tierra? Hay mucha agua. Ella corre a través de ríos subterráneos y de ellos, mucha gente toma el agua que utiliza para consumo.
Pero. ¿Cómo se puede cuidar el agua que está bajo la tierra? La respuesta es simple. No arrojando residuos, en especial sustancias tóxicas, en cualquier lado. Estas sustancias, poco a poco van penetrando en la tierra, en especial, con la ayuda de la lluvia.
Desgraciadamente, algunas personas arrojan los residuos en terrenos baldíos, esto es imitado por otros y en poco tiempo se forma un basural.
Se debe entender que reciclar basura, es crear trabajo. Se debería aprovechar la caducidad del actual sistema de recolección de residuos para transferir parte del servicio a microemprendimientos y cooperativas.
Exclusión, trabajo infantil, contaminación con riesgo grave para la salud, bajas expectativas de vida, son algunas de las características evitables en el trabajo del que recoje basura de la calle. El haber llegado a estas condiciones no es sólo la consecuencia inmediata de la creciente desocupación sino también de la ausencia de políticas integradoras y de fomento de formas de producción que apunten al reciclado de residuos, el cuidado y la preservación del ambiente.
Es debido a esto que se necesita urgente un debate sobre: proyectos de reconversión del sistema de recolección de residuos, la inserción de los cartoneros en el trabajo formal y formas de organización, características del trabajo del cirujeo y mejoras en la calidad de vida.
El reciclaje de basura en Argentina se hace, y mueve mucha plata, por ello, como muchas otras cosas, se hace de forma clandestina. ¿Cómo se hace? Por medio de los cartoneros, quienes separan la basura artesanalmente mientras esquivan autos, y dejan atrás basura afuera de las bolsas, ya que muchas veces las tienen que romper para abrirlas.
Considero que los medios de difusión pueden aportar mucho mediante artículos sobre cómo se maneja el tema en otras partes de mundo, contribuyendo a la educación de la población y a ejercer una presión saludable sobre los responsables políticos del tema que muchas veces hacen grandes anuncios y luego todo queda en el olvido.
El reciclaje consiste en someter de nuevo una materia o un producto ya utilizado a un ciclo de tratamiento total o parcial para obtener una materia prima o un nuevo producto, útil a la comunidad.
También se podría definir como la obtención de materias primas a partir de desechos, introduciéndolos de nuevo en el ciclo de reutilización y se produce ante la perspectiva del agotamiento de recursos naturales y para eliminar de forma eficaz los desechos.
Con procedimientos que mezclan arena o arcilla con envases de plástico, se pueden fabricar ladrillos ecológicos, tejas y losas para la construcción de viviendas. Muchas metalúrgicas usan las chatarra como insumo para sus productos. Existe una creciente industria del reciclado del PET, plástico de las botellas de gaseosa y agua, con las que se confeccionan hilos textiles. Los cepillos, escobillones, escobas, están hechos con este material reciclado.
La vermicultura —el reciclaje de basura orgánica con lombrices— puede ser una alternativa ecológica a los convencionales vertederos. Las lombrices comen su mismo peso, por lo que un kilogramo de estos gusanos procesa un kilogramo de basura cada día.
El cartón corrugado, el de las cajas, está hecho íntegramente con papel recuperado, por dar sólo algunos ejemplos. Esta industria, que podría crecer, se sustenta en el trabajo de los recolectores callejeros que diaria y eficientemente recuperan estos materiales en la marginalidad y aprovechan lo que de otra forma terminaría en un basural a cielo abierto.
Los miles y miles de cartoneros que cirujean las calles de todo el país recogen anualmente sólo de papel, diario y cartón aproximadamente 430.000 toneladas, lo que a ellos les representa un ingreso de alrededor de 80 millones de pesos. Puede estimarse que, cuando la totalidad de ese material reciclado llega de distintas formas otra vez al comercio, posee un valor de venta que sextuplica lo que reciben los cartoneros. Es decir que el negocio global que generan los cartoneros asciende a unos 500 millones de pesos por año, sólo teniendo en cuenta los derivados celulósicos, lo que equivale a la facturación anual de una compañía como Quickfood o a la mitad de Edenor o Edesur. El grueso del dinero generado por la cadena productiva que comienza con el cartonero se lo llevan unas pocas grandes empresas, demostrando que nuestro actual sistema de gestión de los residuos es irracional antieconómico y antiecológico.
De manera que modificar usos y costumbres pasa, en primer término, por entender la dimensión del tema en el que interactúan los que producen la basura, los que la reciclan y quienes la generan.
El 60% de los cartoneros son trabajadores, obreros de la construcción, textiles, gastronómicos, entre otros… que perdieron su empleo en los últimos años. Trabajan con sus familias, expuestos a la contaminación y con una expectativa de vida de 35 años, siendo 70 años la del resto de la población argentina. Sus hijos engrosan las filas del trabajo infantil que conduce al retraso escolar o directamente al abandono, a menores ingresos en la vida adulta, a acceso a trabajos no calificados a la reproducción de las condiciones de pobreza que originaron su deserción escolar temprana.
En resumen, la incorporación de los recolecteros callejeros al mercado laboral formal revertiría la situación actual no sólo con los consecuentes beneficios para este sector, sino que fortalecería una incipiente industria que a su vez generaría puestos de trabajo y además aportaría el protagonismo de la comunidad en un proyecto común.
Sería un estímulo a la formación de cooperativas, microemprendimientos o empresas sociales para que se reconozca su lugar dentro del sistema de recolección de residuos. De este modo, el Estado podría reemplazar el esquema de planes trabajar por empleos genuinos, desarrollando emprendimientos productivos que deberán tener, como insumo básico, los materiales recuperados. www.ecoportal.net
Cristian Frers –Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social
http://residuos.ecoportal.net/content/view/full/89675




El periódico The Daily Green ha publicado un artículo que hace las veces de una resumida guía general acerca de la instalación y funcionamiento de paneles solares. La idea de la guía es explicar a grandes rasgos algunas cosas sobre paneles solares, inversores eléctricos, instalaciones y emplazamientos para fomentar que los ciudadanos comiencen a considerar la posibilidad de tener 



Los colectores de placa plana se han usado de forma eficaz para calentar agua y para calefacción. Los sistemas típicos para casa-habitación utilizan colectores fijos, montados sobre el tejado. En el hemisferio norte se orientan hacia el Sur y en el hemisferio sur hacia el Norte. El ángulo de inclinación óptimo para montar los colectores depende de la latitud. En general, para sistemas que se usan durante todo el año, como los que producen agua caliente, los colectores se inclinan (respecto al plano horizontal) un ángulo igual a los 15° de latitud y se orientan unos 20º latitud S o 20º de latitud N. Además de los colectores de placa plana, los sistemas típicos de agua caliente y calefacción están constituidos por bombas de circulación, sensores de temperatura, controladores automáticos para activar el bombeo y un dispositivo de almacenamiento. El fluido puede ser tanto el aire como un líquido (agua o agua mezclada con anticongelante), mientras que un lecho de roca o un tanque aislado sirven como medio de almacenamiento de energía.

Los componentes de un sistema fotovoltaico dependen del tipo de aplicación que se considere (autónoma o conectada a la red) y de las características de la instalación. Para el caso de un sistema autónomo, los componentes necesarios para que la instalación funcione correctamente y tenga una elevada fiabilidad de suministramiento y durabilidad son: Placas fotovoltaicas, acumuladores eléctricos, regulador de carga e inversor. Por su lado, las instalaciones conectadas a la red de distribución eléctrica se caracterizan por no incorporar acumuladores, ya que la energía que se envía a al red no necesita acumularse. El principal elemento de una instalación fotovoltaica son las placas solares fotovoltaicas. Estas placas son las que producen electricidad en forma de corriente continuo. Para optimizar su rendimiento hace falta orientar las placas en dirección sur con una inclinación determinada que depende del día mes etc. La utilización de acumuladores está motivada por el hecho que la intensidad solar varia a lo largo del día y del año, mientras que las necesidades energéticas no lo hacen de manera paralela a estas fluctuaciones, y, por tanto, hay que guardarla. Normalmente se utilizan acumuladores eléctricos, ya que es el sistema más eficiente y económico del que se dispone. Las instalaciones fotovoltaicas utilizan normalmente baterías estacionarias con largos periodos de descarga que se adaptan mejor al régimen de funcionamiento de dichas instalaciones.





